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Jun

¿Qué es la economía circular y por qué beneficia al medio ambiente?

Si echamos un vistazo a todos los residuos que generamos, sólo los países de la Unión Europea generan unos 2.500 millones de toneladas anuales. Por ello, aunque los considerados residuos municipales, representan apenas el 10%, es importante tener en mente ideas novedosas para reducir esas cifras desorbitadas.

 

Una de las ideas que lleva años sonando es la intencionalidad de provocar un cambio en la linealidad de la vida de un producto, consiguiendo una forma alternativa de gestión de los residuos que favorece a la reducción de los mismos y, por lo tanto, mejorará nuestra calidad de vida. A este modus operandi se le conoce como economía circular.

 

¿En qué consiste?

 

Economía circular significa aprovechar las materias primas al máximo, garantizando más oportunidades a los productos ya desechados. Consiste en un cambio de producción y consumo que implica compartir, reutilizar, alquilar o renovar productos (y materiales) lo máximo posible para crear un valor añadido.

 

De esta forma, se quiere moldear el ciclo lineal de producción para generar menos residuos. Actualmente, la creación y vida de un producto es una línea recta dividida en las siguientes partes: diseño del producto, producción, distribución, utilizar el producto y finalmente cuando se agote su vida útil, desecharlo.

 

economia_circular

 

¿Qué propone nuevo?

 

Con la entrada del nuevo modelo circular, en vez de desechar un producto, la idea será tratar de repararlo o subsanar para evitar generar residuos innecesarios, y una vez que llegue al límite, reciclarlo. En este reciclado, se extraerán los materiales o piezas que tengan una vida útil mucho más larga, para volver a repetir el mismo proceso, pero esta vez, con material reciclado.

 

Este método trata en gran medida de combatir el “usar y tirar” del modelo económico actual, que requiere de grandes cantidades de materiales, energía barata con facilidad de acceso para rentabilizar la creación. Parte de ese modelo se conoce popularmente como “obsolescencia programada”, es decir, fabricantes que acortan la vida de los productos de forma intencionada para así, conseguir aumentar el consumo de ese bien material y por lo tanto, utilizar más recursos y generar más residuos.

 

¿En qué beneficia?

 

En primer lugar, hay que ser conscientes de la escasez de recursos. Muchos de los materiales que se usan para producir son finitos, por lo que no se regeneran. Además, el aumento de la población mundial año tras año se traduce en un aumento de la demanda mundial de esas materias primas limitadas.

 

En segundo lugar, el uso y extracción de materias primas poseen un impacto medioambiental alto, aumentando consumos de energías y emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.
En materia económica, la propuesta circular estimula la competitividad, crecimiento económico y empleo donde se estima una creación de aproximadamente 700.000 puestos de trabajo en la UE para 2030.

 

Por último, el consumidor es una de las figuras más beneficiadas del proceso. Por un lado, la compra de productos más duraderos provoca un ahorro considerable, y por otro lado, apostar por la reutilización significa mayor calidad de vida. Un caso sería el conseguir teléfonos móviles fáciles de desmontar, para poder cambiar solo los componentes averiados o reducir a la mitad el coste de fabricación.